Los indignados o el movimiento 15M reaccionan sobre todo en contra de la cínica falta de credibilidad en las
explicaciones, argumentaciones y “disculpas” que se han dado a la crisis post2008. Los indignados consideran muy mayoritariamente que ello sólo es un caso
especialmente grave de una tendencia que se ha convertido en endémica y
cínicamente aceptada por las clases políticas. Indigna la indiferencia e
incluso crueldad con que se manifiestan hegemónicamente el “pensamiento único”,
el neoliberalismo o el “consenso de Washington” en los medios y “los mercados”.
La indignación es una respuesta
lógica ante la tendencia a un claro empeoramiento de las condiciones de vida a
nivel mundial. Especialmente, indigna que no se haga nada para evitarlo, más
allá de financiar con enormes sumas a los que causaron la crisis. Indigna que
además se promocione conscientemente el mensaje de que sólo hay ese camino (tan
costoso socialmente), que no se busca ningún otro y que el futuro será aún
peor, en la misma línea.