La hipótesis que acabamos de formular está íntimamente vinculada a la vergüenza que experimentan los humanos -conscientemente falibles- ante sus propias creaciones que cada vez se vuelven más poderosas e infalibles.
En concreto se
trata de analizar lo que proponemos llamar “ignorancia prometeica” y que se
manifestaría plenamente cuando los humanos no puedan ya comprender a sus
propias creaciones cibernéticas.
Lo denominamos “ignorancia prometeica” como
homenaje a la aguda expresión de Anders ya citada. Pero nosotros nos referimos
al momento singular y disruptivo en que la humanidad incluso no pueda explicar
la lógica desplegada por sus propias creaciones maquínicas.



