Hoy se
impone un reto inexcusable: la transmisión cognitiva… democrática, con calidad
y al conjunto de la sociedad. No es meramente un ideal y una utopía, es una
necesidad. Y el éxito o fracaso al conseguirlo, marca el éxito o fracaso de las
sociedades.
Hoy
para todos y en cualquier parte, el conocimiento es un valor en sí mismo. El
capitalismo cognitivo y la sociedad del conocimiento se basan en generar
conocimiento con alto valor añadido. Ahora bien, eso sólo es insuficiente,
insolidario, peligroso e, incluso, puede bloquear la democracia.