No se entiende a los indignados, a las manifestaciones brasileiras… y en general a los Nuevos movimientos sociales (NMS)
sin valorar la vieja política que rechazan. Hay que entender que -uno de sus consensos
y reivindicaciones más básicos, comunes y profundos- es renegar de las políticas
y oligarquías tradicionales.
Se oponen a un tipo de política y de partido
que muchas veces cae y muestra su condescendiente sumisión a la famosa la ley
de hierro de las oligarquías de Rober Michels. Una ley que tiende a promover siempre el gobierno
de una minoría y, además, en su beneficio propio, aprovechándose del conjunto
de la población. La ley de hierro de las oligarquías suele coincidir con la
persistencia lampedusiana (todo debe cambiar para que todo permanezca igual) de
elites extractivas.
