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Gonçal Mayos PUBLICATIONS

BOOK PUBLICATION http://orcid.org/0000-0001-9017-6816    - Interrelación filosófico-jurídica multinivel. Estudios desde la Intercons...

Jun 24, 2013

BRASIL ¿CONTRA POLITICA Y OLIGARQUIAS TRADICIONALES?



No se entiende a los indignados, a las manifestaciones brasileiras… y en general a los Nuevos movimientos sociales (NMS) sin valorar la vieja política que rechazan. Hay que entender que -uno de sus consensos y reivindicaciones más básicos, comunes y profundos- es renegar de las políticas y oligarquías tradicionales.



Se oponen a un tipo de política y de partido que muchas veces cae y muestra su condescendiente sumisión a la famosa la ley de hierro de las oligarquías de Rober Michels. Una ley que tiende a promover siempre el gobierno de una minoría y, además, en su beneficio propio, aprovechándose del conjunto de la población. La ley de hierro de las oligarquías suele coincidir con la persistencia lampedusiana (todo debe cambiar para que todo permanezca igual) de elites extractivas.




La persistencia lampedusiana de elites extractivas que pueden sucederse, manteniéndo la expoliación de lo público por parte de una minoría, es lo que Acemoglu y Robinson teorizan en su famoso libro del 2012: Por qué fracasan los países. Los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza.



Por eso la crítica más repetida y generalizada en los conflictos de ahora mismo del Brasil y en los indignados de todas partes no es tan sólo la más evidente corrupción. También se denuncian las consecuencias más evidentes de esa ley de hierro de las oligarquías que sigue presente, actuante y dominante en muchos países, partidos y disciplinadas organizaciones políticas, que ahora se lamentan cuando se desconfía de ellas.



Sobre todo se percibe hoy popularmente y por los más formados e implicados que: cierta clase política sólo atiende a su agenda propia y a estériles luchas o debates entre sí para conseguir el voto popular; pero no se centra en REPRESENTAR verdaderamente los intereses y valores del pueblo que dicen representar, servir y “adorar”.



Muchos jóvenes y ciudadanos de clase media se han dado cuenta de ello y se han propuesto actuar y exigir que los que les representan electoralmente, también lo hagan en todos los aspectos y momentos de la vida política. Que la clase política esté vigilante de los verdaderos intereses populares, como ellos procurarán estar en adelante vigilantes y no adormecidos por relatos de que Brasil va bien, España va bien… y que vivimos en el mejor de los mundos posibles.



Naturalmente ha sorprendido que, hoy, precisamente sean los mejor formados y preocupados por el bien del país los que encabecen las manifestaciones y la generalizada indignación, como pasa ahora mismo en el Brasil. Son gente sensata y comprometida –como muchos profesores y amigos brasileiros- que normalmente preferiría no tener que salir a la calle a manifestarse, pues sabe que ello comporta peligrosas manipulaciones por parte de los violentos o antidemocráticos de siempre.



Pero hay que reconocer que a veces los canales democráticos habituales están peligrosamente bloqueados precisamente por una oligarquía demasiado autista y encerrada en su propio laberinto y “ley de hierro”. Cuando no ha caído además en evidentes corruptelas y –culpables diría Kant- ineficacias o tergiversaciones al mandato popular democrático.



La ciudadanía más implicada tiene que hacerse oír y avisar que –incluso bajo ciertas mejoras- continúan los problemas y la clase política se ha dormido o ha caído culpablemente bajo la ley de hierro de la oligarquía. Ese anhelo político y ese aviso de lo mejor de la ciudadanía no puede ni debe ser desoído… tampoco tapado por violencias colaterales y muchas veces intencionadamente provocadas por aquellos –de todos lados- que en el fondo quieren acallar el mensaje renovador de las manifestaciones brasileiras.



Como puede verse por lo que acabo de decir, no creo que los indignados, los Nuevos movimientos sociales ni ningún movimiento político… sean perfectos. Todos tienen los defectos de sus virtudes. Por eso es posible que mi amigo Lluís Soler tenga razón y que les falte capacidad de "implicación" y “dar continuidad a sus actos”: a los indignados que ahora mismo se manifiestan en Brasil, como antes en Turquía, Grecia, España y los propios Estados Unidos…



Ahora bien, hoy la causa principal de la presunta falta de implicación y continuidad en los manifestantes –y pienso especialmente en los del Brasil… que desde hace décadas innovan dentro de los NMS- es que reniegan de viejas formas políticas. Pues se han sentido traicionados desde hace bastantes décadas por las formas políticas tradicionales y han sido obligados a iniciar o abrir otras de nuevas.



Ello incluye una cuestión muy debatida en las  manifestaciones reivindicativas del Brasil: la aceptación o no de la presencia en las manifestaciones de partidos políticos que ostentan sus banderas, estructuras y fidelidades políticas propias, y que amenazan “absorber o dirigir” el movimiento ciudadano entero. Y que además facilitan la intervención de grupos retrógrados o partidos opuestos, como por ejemplo de extrema derecha.



Los manifestantes brasileiros y los indignados de todas partes han aprendido duramente que tienen que evitar ser instrumentalizados y manipulados por grupos que, careciendo de verdadera fuerza y apoyo democrático propios, quieren aprovechar la movilización, los altavoces y la visibilidad que las grandes masas indignadas obtienen por su mismo número o por la recepción popular de sus reivindicaciones.



Precisamente para evitar caer en la mala continuidad “de las oligarquías extractivas” se insiste en un asamblearismo que cansa a todo el mundo. A veces los consensos son difíciles de conseguir y lo hacen tan sólo sobre unas pocas “demandas y propuestas concretas”. Hasta aquí de acuerdo, pero no siempre los consensos cuestan tanto. Por ejemplo sobre la reforma del sistema electoral o del sistema bancario y de las hipotecas, en España se consiguieron rápida y claramente, y son algunos partidos y oligarquías existentes los que se dedican “marean la perdiz” y, juegan a complicar las cosas, ayudando a que nada cambie.



Por otra parte, muchos de los defectos de los indignados y de los Nuevos movimientos sociales –que los tienen y bastantes- son defectos que por ahora parecen inevitables para evitar otros muy clásicos, acrisolados y persistentes como los de la mencionada “ley de hierro de las oligarquías”. Y el habitual éxito lampedusiano de las élites extractivas a permanecer tras aparentes cambios revolucionarios.



En cambio no estoy de acuerdo y me parece injusto (y eso que es un argumento que se lo he oído a muchos, claramente más insinceros que mi amigo Lluís Soler) en criticar a los NMS “su énfasis preponderante en movilizar los resortes emocionales por encima de los de índole intelectual, que confluyen en otorgarle un carácter impulsivo y muy cortoplacista.”



Me parece una crítica que hay que rechazar precisamente porque estas son las características básicas de todas las políticas actuales en casi todas partes. Por ejemplo, en España el PP ha llegado a mayoría absoluta movilizando resortes emocionales (Zapatero y las autonomías está hundiendo España, en Catalunya se discrimina el castellano…) y con propuestas impulsivas y a corto plazo que han cambiado inmediatamente al llegar al poder (bajar impuestos, optimizar los recursos y democratizar la administración…) para aplicar otras igualmente de impulsivas, a corto plazo y de “pan para hoy, hambre para mañana” (desmontaje del Estado del bienestar especialmente en sanidad y educación, recentralización a marchas forzadas…). Nunca un gobierno democrático había gobernado tanto a golpe de decreto ley.



Eso mismo está sucediendo ahora en España, en Brasil –pues mis amigos brasileiros se quejan de cosas parecidas, aunque yo opino que menos graves-, en Grecia, en Turquía… Cuando eso está sucediendo en tantas partes y bajo formas políticas tradicionales, tiene muy poco sentido acusar de ello precisamente o tan sólo a los NMS, a los indignados o a las legítimas protestas de unas clases medias que no quieren tomar el poder.



Lo que quieren es que los que dicen representarles, por fin lo hagan efectivamente, sin encerrarse sobre si, sin convertirse en autistas y –especialmente, pues es mucho más grave- sin caer en corruptelas, en la ley de hierro de las oligarquías ni convertirse en una nueva élite extractiva.



Es cierto por otra parte y ello puede suceder tanto en Brasil como en otras parte que corramos el riesgo de no poder dar continuidad a la tarea teórica y práctica iniciada. De cansarse de la dura tarea de visibilizar públicamente su vigilancia sobre toda la vida política y de volver a retirarse a la privaticidad. De volver a convertirse en la famosa “mayoría silenciosa”, con lo cual muchos volverán a ser felices y a vender de nuevo que estamos en un idílico mundo, “el mejor de los posibles”.



Es cierto que el cansancio o la desesperanza pueda hacer mella incluso en las partes más formadas y más implicadas de la sociedad. Las manifestaciones, las protestas y la indignación pueden convertirse en “meras explosiones puntuales de resistencia en el proceso imparable de avance de nuestra racionalidad instrumental, de nuestra “jaula de hierro” o en un exponente más de nuestra “sociedad líquida” (Bauman)”.



Es cierto que podemos caer bajo una tendencia epocal casi omnipresente y muy difícil de superar “caracterizada por la ruptura de todo proyecto colectivo de futuro en aras de su énfasis casi exclusivo en el instante, en el constante reemplazo y disolución de pautas, ideas y valores por otros nuevos que, a su vez, son sustituidos antes de que hayan tomado cuerpo.”



Pero eso no es tan sólo un problema de los NMS y las protestas ciudadanas (hoy en Brasil), sino de todo proyecto político en nuestro tiempo y en nuestra sociedad. Ya muy intuitivamente Marshall Berman tituló en 1982 un libro que analizaba una tendencia indiscutible de la modernidad: Todo lo sólido se desvanece en el aire (All that is solid melts into air). Como es sabido esa idea proviene de Marx y Engels, pero Baudrillard definió de manera muy similar la dialéctica intrínseca de la modernidad.



¿Es legítimo pues acusar tan sólo a los NMS o las manifestaciones de ciudadanos indignados de ese defecto? ¿Acaso los partidos y movimientos políticos tradicionales no están mostrando una tendencia muy similar a cambiar lampedusianamente su ideología y forma de proceder? ¿No estamos todos inmersos en una constante transformación donde todo parece cambiar, pero precisamente hay algunas cosas que persisten sospechosamente siempre iguales?



¿La ley de hierro de las oligarquías y las élites extractivas no persisten en la actual turboglobalización? ¿Bajo el pensamiento único y el capitalismo neoliberal no persisten tendencias que todo lo cambian, excepto unas oligarquías, élites y ciertos procederes “extractivos”?



De momento los NMS y las ciudadanías más implicadas no parecen tener (¿todavía?) una solución. Pero creo que han detectado bien el problema o los problemas más importantes y comunes a todos, incluso más allá del Brasil o España… en la turboglobalización que nos domina y que lo convierte todo en líquido… menos esos sólidos lampedusianos que ahora denunciamos.


10 comments:

  1. Cal entendre fins a quin punt les elites extractives no són sinó un resultat de la desregulació. Un anàlisi (necessàriament parcial, és un article i no un assaig) molt interessant ens l'aporta Paul Krugmann en les fulles sèpies de El Pais d'aquest diumenge:


    (en google, posseu: beneficios sin producción "elpais.com" "PAUL KRUGMAN")

    http://economia.elpais.com/economia/2013/06/21/actualidad/1371833555_507567.html

    "Beneficios sin producción

    Bajas rentas del trabajo en un entorno de altos beneficios contribuyen
    a una recuperación débil

    PAUL KRUGMAN 23 JUN 2013

    ...Desde aproximadamente el año 2000, la gran historia ha sido más bien la de un cambio drástico en la distribución de la renta que ha inclinado la balanza a favor de los beneficios y en detrimento de los salarios en general. Pero el enigma es el siguiente: dado que los beneficios son elevados y los préstamos son baratos, ¿por qué no estamos viendo un gran aumento de la inversión empresarial? Y no, la inversión no está hundida porque el presidente Obama haya herido los sentimientos de los dirigentes empresariales ni porque les aterrorice la perspectiva de un seguro sanitario universal.

    Bueno, no tiene nada de misterioso que el aumento de los beneficios se deba a las rentas y no a rendimientos de la inversión. Después de todo, un monopolista puede tener muchos beneficios y no ver ninguna buena razón para ampliar su capacidad productiva. Y una vez más, Apple es un ejemplo que viene al caso: es tremendamente rentable, pero acumula cantidades ingentes de efectivo que, obviamente, no ve necesario reinvertir en su empresa.

    O dicho de otro modo, el aumento de las rentas monopolísticas puede tener, y posiblemente haya tenido, el efecto de hundir simultáneamente los sueldos y la percepción que se tiene del rendimiento de las inversiones..."

    Cal dir que, malgrat Krugman no és ni molt menys d'esquerres (i encara menys socialista o de l'òrbita del marxisme), el seu anàlisi prové d'una aproximació a la lluita per l'excedent ja teoritzada per Piero Sraffa a principis dels 60 del segle passat.

    Rafa Granero.

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    1. D’acord però són coses diferentes, amic Rafael. La desregulació ha permès fer moltes “estafes” conegudes ja (p.e. colar hipoteques incobrables com a “estructurades subprime…), però les elits extractives control.lant l’EStat a més eviten que es judiquin aquestes estafes i poden establir un marc legal que les fácil.liti o les dissimuli. Usant el marc legal (que diuen que és molt complex i poc desregulat) obliguen p.e. a que els banquers surtin de la pressó (Blesa), polítics no hagin de declarar sobresous (Aznar) i –fins i tot- que es facin lleis formalment legals i democràtiques que p.e. salven amb un cost enorme de tothom els bancs i no les famílies.

      Per entendre’ns: la “lluita per l'excedent ja teoritzada per Piero Sraffa a principis dels 60 del segle passat” s’ha fet tant (ara i abans) amb la desregulació, com amb una regulació feta per afavorir uns interessos i uns grups (que consolidats esdevenen les elits extractives que provoquen la pobresa dels països.

      Et recomano el llibre de Acemoglu i Robinson. Llavors, alguns s’indignen i els diuen pre-polítics (ja que la política “establerta” és reservada...) i molts no, perquè com ve a dir Chomsky “no saben, ni que no saben”.

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    5. (un error meu en el text m'ha obligat a eliminar i tornar a penjar la resposta)

      Part 1


      Enterament d'acord. És com dir que un meridià té la direcció nord-sud, però amb dos sentits: senti nord, sentit sud. Anar -o obligar- en un sentit o en l'altre és un decisió discrecional i intencional.

      La qüestió rau en tenir el poder polític suficient com per regular (obligar a anar) en el bon sentit. Però sense poder polític ho tenim magre: tot seran sortides que encara que siguin legítimes, en tant que són preses en llibertat per individus o petits col•lectius, no tindran la força de canviar les regles del joc. No seran alternativa.

      En aquest sentit podem dir que l'economia financera és una ciència normativa: són les normes creades pels humans, i no descobertes (com seria el cas en les ciències naturals), les que governen els mercats financers. Igual que Clinton el 1999 va permetre la fusió de la banca comercial i la d'inversió, la llei Glass-Steagall, de 1933, l'havia prohibit. La qüestió és qui té poder polític per dictar lleis.

      Si cal formar un partit com eina per a que els que "no saben que no saben" arribin a saber i poder amb el seu suport dictar lleis en el bon sentit del bé comú ¿a què esperem? si tenim dubtes de que aquest partit, per molt madisonià que el forcem a que sigui, pugui evitar la llei (que no és llei, només teorema) de ferro de les oligarquías ¿a què esperem per a teoritzar una nova institució disenyada per aquest temps i aquesta societat?

      Sent la societat en sí una institució, i necessitant l'ésser humà d'institucions per viure en societat cal, en la meva opinió, no sospitar de totes les institucions creades en la modernitat pel fet de ser institucions, sinó criticar el seu ús il•legítim.

      Pel que fa a les elits estractives, hem de dir que aquestes no neixen del no res: tenen una història que té molt a veure amb la crisi que estem patint, que ni és d’acumulació (la clàssica de l’anàlisi marxista) ni és producte de l’hedonisme consumista (malgrat que ha crescut al seu socaire).

      La genealogia de l'actual crisi econòmica, i la de les elits estractives, la podem iniciar en la segona guerra mundial. La tesi d'Alain Touraine sobre els 'anys gloriosos' (1945-1975, període conegut com Trente Glorieuses), exposada en la seva conferència al CCCB del 2005, sostenia que havíem de buscar aquesta 'glòria' en la impossibilitat econòmica de les classes del Capital d'armar la necessària capacitat financera per tornar a posar en funcionament unes estructures social i tecnològicament madures (tot això és contrastable: ho desenvolupa en “Globalització econòmica i fragmentació social”, CCCB, 2006, col. Breus, pàg 10 i ss) abans que en una difícil, per gasosa, motivació basada en un penediment moral per haver provocat una guerra, o en l'existència d'una generositat instrumental del Capital motivada per l'aparició de la URSS i la seva possible oferta com 'paradís del proletariat'. Touraine nega penediment algu i dubta de la necessitat d'aplacar a les classes assalariades, l'únic que quedava era que el Capital, a conseqüència de la guerra, havia perdut múscul financer, i ahí estava l'Estat com a eina per tornar a aixecar les societats del 45. En aquell moment, i en part a gràcies a que les condicions materials van permetre l'aparició d'uns personatges i no uns altres, es va establir el contracte social entre el Capital i els Assalariats que va permetre el major període d'estabilitat i creixement de l'estat del benestar. Amb un però.

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    6. Part 2


      El però és el consumisme, que es basa en un espoli econòmic dels països recentment descolonitzats. El Capital cedeix el poder polític directe a canvi de mantenir el poder econòmic a través d'un nou actor polític: les elits dels nous països. Seguint la tesi de Touraine, podem aventurar que la guerra freda, fora dels teatres calents, va tenir un impacte relatiu en la formació del següent període, el que podem localitzar entre 1975 (fi de la primera crisi del petroli) i 2005 (inici de l'esclat de les subprime / bombolla immobiliària) i que podem conceptualitzar com el període del rearmament financer del Capital.

      Condicions de base del període: 1) continua existint, en línies generals, un increment de les rendes absolutes (a valor constant) dels treballadors unit a un decrement, primer suau i després agut, en la participació relativa dels salaris en el PIB , això és congruent amb un increment continuat de la productivitat, que permet l'aparent paradoxa, 2) segueix existint una alta apropiació per part de les societats desenvolupades (o sigui, nosaltres) de les rendes derivades de les matèries primeres, el que finança, conjuntament amb l'increment de productivitat i malgrat la baixada relativa de les rendes salarials, els alts estàndards materials de vida d'aquestes societats; 3) s'inicia un període de desregulació de les normes financeres (i com bé dius, unit a unes regulacions a mida del desitjos de les elits extractives), que assoleix el seu zenit el 1999 (Administració Clinton, contra el parer de la llavors presidenta de la CFTC, Booksley I. Born) amb l'eliminació de la Banking Act (Llei de Glass Steagall, vigent des de 1933) que permet que les entitats financeres actuïn alhora com a banca comercial (de dipòsits) i d'inversió; 4) apareix una enorme liquiditat (anomenat diners ociós i que viatge a llocs opacs: paradisos fiscals), producte de la realització dels extraordinaris beneficis resultants dels increments de productivitat i decrements relatius de rendes salarials, que es vehicula a través d'instruments financers per obtenir nous beneficis; 5) la maduresa de la tecnologia de finals dels 90 es posa al servei dels instruments financers. El 1998, i com a paradigma, la SEC autoritza la negociació electrònica, donant lloc als high frequency trade, que permet operar en aquells moments en segons (avui, en microsegons), i 6) apareixen nous actors en el mercat mundial de les matèries primeres, sent el principal Xina, que després de ser el taller del món, a la fi del període inicia un procés de creació d'un potent mercat intern, esdevenint una aguerrit comprador de matèria primera.

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    7. I part 3


      A diferència de 1945, moment en què el Capital no tenia múscul financer, el 2005, i producte de l'acumulació de beneficis, acumulació que es produeix primer suaument i després dràsticament a partir dels 90 (el que té fidel reflex en els següents dades: els actius financers mundials van passar de ser el 75% del PIB mundial el 1990 a ser més del 300% del PIB en 2012, i mentre que el 1990 les transaccions financeres suposaven 15 vegades el PIB mundial, el 1995 ja suposaven 25 vegades el PIB mundial i en 2007 van passar a ser 70 vegades ... de tot això el més significatiu és que només un 2% del total de transaccions financeres tenen sentit comercial: http://www.fundacionluistilve.com/pdf/sistema%20financiero.pdf ), el múscul financer, veritable eina per a la lluita per l'apropiació de l'excedent -i que alhora que facilita l'apropiació es nodreix d'ell-, és colossal i, com una força de la naturalesa, no pararà fins a trobar el límit a la seva depredació... límit que encara està lluny (encara ens pot fer molt de mal: molt benestar a eliminar, molt estat a destruir, molt públic a privatitzar), i que com en la natura, si aconsegueix topar amb ell només es podrà resoldre amb una poc probable canvi per mutació o, com amb els lleons, amb la mort física d'una part dels depredadors: d'una part dels humans. O sigui, tal com es va solucionar la crisi del 29.

      La crisi econòmica té (de manera reduccionista) dos grans vectors: 1) el que ja hem indicat: un colossal múscul financer, primer dedicat a l'apropiació de les rendes de les matèries primeres, a la que després ha sumat l'apropiació de la nostra productivitat. I quan producte de la maduració social i tecnològica de la societat, els increments de productivitat ja no permeten les elevades rendibilitats que s'obtenen al casino financer (de l'ordre del 15% al 30% anual o més), apareix, juntament amb la inveterada i constant especulació sobre les matèries primeres, la supressió -privatització- de l'estat del benestar per convertir les rendes socials en rendes privades i poder seguir mantenint els mateixos nivells de rendibilitat (aquest 15% al 30% o més). Si amb això es destrossa la societat, al múscul financer li importa poc, i al cervell que el gestiona, atiat per la llei de natura que guia el depredador, encara menys. Si al final del recorregut (arribi quan i on arribi) el que ens espera és una revolta, una revolució o una guerra, no crec que ningú tingui la menor idea, i el Capital el que menys.

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  2. Hola de nuevo,

    Gonçal, tengo que reconocer que tus argumentos me han convencido. Sí, tras reflexionar un poco más sobre la cuestión, coincido en postular que "Lo que quieren [los NMS] es que los que dicen representarles, por fin lo hagan efectivamente, sin encerrarse sobre si, sin convertirse en autistas y –especialmente, pues es mucho más grave- sin caer en corruptelas, en la ley de hierro de las oligarquías ni convertirse en una nueva élite extractiva". En muy buena parte, pues, lo que hay tales movimientos no es tanto una aversión al compromiso y la continuidad de sus actos como un rechazo a caer en la burocratización, la jerarquización y, en definitiva, la desconexión real con la ciudadanía.

    Únicamente señalar, eso sí, que el hecho -a mi juicio indiscutiblemente cierto- de que los peligros que señalé no sean en modo alguno exclusivos de los nuevos movimientos, sino una característica básica del poder político, económico y mediático actual y, sobre todo, una manifestación de las características más profundas de la sociedad actual, no excluye la necesidad de preguntarnos si los NMS no estarán cayendo en ellos. Y ello, claro está, no con ánimo de crítica, y menos aún de descalificación, sino a modo de toque de atención.

    Gracias, Rafa, por el artículo de Krugman. Sospecho que si en la actualidad hay una aversión creciente hacia las oligarquías y hacia sus férreas dinámicas de funcionamiento no es sólo porque hay una mayor conciencia social alrededor de ello, sino también, y muy especialmente, porque ante las crecientes muestras de lo que ha venido a llamar la "rebelión de las élites", es decir, el hecho de que éstas tiendan a aumentar de modo desproporcionado su nivel de ingresos y, muy especialmente, a que su dominio es, cada vez más, global y extraterritorial -funciona en forma de flujos" de capital, inversiones, dominio de los medios de comunicación y de la geopolítica- y que, por tanto, ejerzan un poder sin legitimidad ni representatividad, crecen la indignación y la percepción social de la necesidad de regenerar radical y profundamente nuestras instituciones.

    Lluís

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    1. Gracias Lluís, supongo que en todas partes hay de todo como en los NMS, pero creo que hay que reconocer que no manifiestan tanto (como dices) “una aversión al compromiso y la continuidad de sus actos como un rechazo a caer en la burocratización, la jerarquización y, en definitiva, la desconexión real con la ciudadanía.” Creo que las declaraciones, los slogans e incluso los acuerdos votados en las asambleas lo muestran bastante bien.

      Otra cosa es que también los NMS no están libres de muchas contradicciones y problemas de la política y la sociedad actuales. Por ejemplo: actuando a veces más cara a los media que no de la propia gente. Aquí tu toque de atención es certero y de agradecer.

      Respecto a la "rebelión de las élites" hay que recordar que se formula en relación al pacto no escrito post-II-Guerra-Mundial en Occidente, pues normalmente las anteriores todavía eran más “rebeldes” y extractivas. Mi explicación (basada en lecturas que cito en "Globalización: presente y futuro inmediato" (está en mi web, no puedo poner el enlace) es que estas élites se aprovechan de su superior conocimiento y movilidad en la turboglobalización actual (muy clara respecto a la gente normal e incluso a los partidos y gobiernos progresistas) para escabullirse de pagar impuestos e incluso para escapar a la justicia o mediatizarla mucho. Conocen mejor los llamados “mercados internacionales” y a partir de aquí juegan con ventaja para imponer sus intereses.

      Por esos tiene razón Krugman y el “cambio drástico en la distribución de la renta que ha inclinado la balanza a favor de los beneficios y en detrimento de los salarios en general” coincide con la turboglobalización. Como decía en aquel mismo artículo, en la actual turboglobalización los Estados están siendo coladeros (cuando no manipulados) por esas élites muy “listillas” y cada vez más “extraterritoriales”. Creo que es un factor no suficientemente resaltado y que –al no ser percibido- provoca desesperación (quizás excesiva) y que se tarden en encontrar buenos contraataques y reequilibrios.

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