Jul 14, 2015

¿FIN DE LA HISTORIA EN HEGEL?



Como expresa con su famosa metáfora de la lechuza de Minerva, para Hegel el reconocimiento siempre debe partir dialécticamente de una previa exteriorización y superando el peligro de alienación. Por eso la famosa idea hegeliana del “fin de la historia” (que Kojève y Fukuyama han exorbitado) hay que interpretarla como el fin de una historia o dialéctica en el autoreconocimiento. Pero nunca como el final de toda historia, sin posible continuación dialéctica

Si la historia o la dialéctica tuvieran un final definitivo y -por tanto- se fosilizaran o pararan, dejarían de ser historia y dialéctica. Hegel lo considera imposible y contradictorio, pues en tal caso incluso la substancia que es sujeto perdería alguna de las características esenciales del ser sujeto y se fosilizaría como mera substancia quieta, fija… ¿muerta?


Muy al contrario y para Hegel, en la medida que el absoluto es dialéctico, en la medida que la sustancia es sujeto, continúan abiertos la historia, la dialéctica, la autocreación, la libertad y el autoconocimiento. Gracias a ello, el espíritu universal continúa dándose figuras, dialécticas, etc., a pesar de las sucesivas reconciliaciones y los reconocimientos que vaya conquistando. Aunque ciertamente, cada uno de ellos –en su ámbito- es un cierto “final de una historia”, de una dialéctica concreta.

Para el heracliteano Hegel, el todo y lo absoluto como dialéctica y como sujeto no pueden cerrarse, no finalizan, no se paran, no mueren… Aunque sí es cierto que, lo que se ha realizado en la historia, ya se puede elevar a ciencia —dice Hegel—, a filosofía. Entonces podemos decir que aparece un momento parmenídeo donde –relativo a éste-: el ser es lo que es y el no ser, no es.


Sólo relativamente a ese nivel concreto -donde de alguna manera está circunscrita y cerrada- ha sido finalizada una muy concreta historia (también en el sentido etimológico de “narración” o “lo narrable”). Entonces la filosofía (la lechuza de Minerva) —dice Hegel— puede comenzar a escribir en tonos grises lo que -en realidad- existió con colores y dolores muy “vívidos”. Entonces quizás, pueda parecer que Parménides vence a Heráclito, al menos momentáneamente.

Concluyendo, en su filosofía de la historia universal y su sistema, Hegel se muestra como el gran pensador del reconocimiento, de la libertad (tanto substancial como individual) y del sujeto autoconsciente. Incluso en sus fundamentos más básicos (como la substancia-sujeto que autorealiza y autoconoce a través de sus portadores) encontramos la indisolubilidad e implicación mutua de libertad y reconocimiento

Esta es la clave más profunda de la historia universal que debe conquistar efectivamente el reconocimiento recíproco y universal. Así la historia reconducirá la humanidad a su condición y ser fundamental, cuando conquista la libre autoconciencia y el reconocimiento recíproco universal. Y –a través de ellos en la historia- se sabrá copartícipe de la sustancia que es sujeto y del espíritu universal.


Viene de:

HISTORIA FILOSÓFICA HEGELIANA Y DESTINO RACIONAL, FENOMENOLOGIA DEL ESPÍRITU I FILOSOFIA DE LA HISTORIA, HEGEL: HISTORIA Y SISTEMA, HEGEL: PRIMER FILÓSOFO DEL RECONOCIMIENTO, RECONOCIMIENTO: CONTEMPORANEIDAD DESDE HEGEL, LIBERTAD Y RECONOCIMIENTO SE PRESUPONEN MUTUAMENTE, ¿HAY RECONOCIMIENTO SIN NEGATIVIDAD DIALÈCTICA?, SUSTANCIA-SUJETO Y AUTORECONONOCIMIENTO.
 
 
 

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