Jul 18, 2015

HEGEL: HISTORIA Y SISTEMA



Hegel es sin duda y aún hoy el principal filósofo de la historia. Ello es especialmente relevante si tenemos en cuenta que este juicio continúa siendo válido 185 años después de la muerte de Hegel. Además, no hay que olvidar que, durante en este largo período, la historia se ha acelerado enormemente, con lo cual todavía es más sorprendente la vigencia hegeliana. 

Han devenido acontecimientos antes impensables: guerras mundiales, sociedades de masas, bombas atómicas, crisis económicas mundiales, descolonización prácticamente total, revoluciones políticas y tecnológicas profundísimas, turboglobalización, etc. etc. Pero incluso así, Hegel ¡continúa siendo el gran filósofo de la historia que hay que escrutar siempre de nuevo! 

Así lo reconocen –explícita o implícitamente- incluso reconocidos analistas que no se consideran filósofos sino científicos sociales, politicólogos… como p.e. Francis Fukuyama o Samuel P. Huntington. Sólo Marx, por otra parte gran discípulo y crítico-superador de Hegel, podría tal vez disputarle a éste la consideración del máximo filósofo de la historia. Pues Marx define –en gran parte sobre Hegel y en gran parte oponiéndosele- una muy comparable, ambiciosísima y profundísima historia filosófica, una visión filosófico-omnicomprensiva de la historia humana y las causas básicas comunes de sus conflictos y devenir

Ahora bien, ello no ha sido así, en gran medida porque Marx renunció a la ambiciosa amplitud macro-totalizadora de la filosofía hegeliana. Así Marx y, sobre todo, sus discípulos insistieron en definirse como “socialismo científico” y platear el “materialismo histórico” como un paradigma básicamente científico, llegando a repudiar incluso el “materialismo dialéctico” (que por ejemplo era muy importante para Engels y muchos otros marxistas). 

 
Nada de eso se le pasó por la cabeza a Hegel, quien siempre se esforzó en (re)situar la filosofía como cima integradora y sistematizadora de todos los otros saberes. Las ciencias matemáticas, empíricas y/o experimentales –que por entonces comenzaban a desgajarse del tronco común de la filosofía- debían para Hegel subordinarse a la filosofía. Pues sólo ésta –pensaba Hegel- era capaz de explicitar el contenido especulativo de cada una de ellas, vinculado, situado y estructurado dialécticamente dentro del sistema totalizador. El cual –además- necesariamente tenía que ser fundamentado y desarrollado filosóficamente.  

Por eso Hegel llama a la obra que da la versión completa –si bien “en esbozo”- de su sistema y que tiene tres versiones durante su estancia en Berlín: Enciclopedia de las ciencias filosóficas. Pues, en aquel entonces, el término “Enciclopedia” no había sido banalizado y remitía orgullosamente a la totalización rigurosa de los saberes conocidos en la época, como lo había pretendido la famosa Enciclopedia de D’Alembert y Diderot. Por eso Hegel usa ese término y lo explica o especifica apuntando al plural “ciencias filosóficas”, mostrando que –para él- todo se hace con la filosofía y nada sin ella.

Por eso Hegel no tiene el más mínimo escrúpulo en hablar con gran orgullo y ambición de “filosofía de la historia universal” o –más brevemente pero igual de ambicioso- de la “Razón en la historia”. Pues Hegel pone siempre como culminación (incluso por encima de la religión y la teología) a la dialéctica filosófica de la totalidad de la historia de la humanidad, sus instituciones y los agentes humanos más destacados (lo que se denominaba por entonces “grandes hombres”). 

Seguramente por ello, la filosofía hegeliana de la historia continúa siendo vista

hoy como la gran apuesta especulativa que pretende analizar la totalidad del devenir humano y dar razón de él. Además Hegel no se acompleja cuando trata de formular y definir los objetivos y dialécticas del devenir histórico de la humanidad al más largo plazo. Pues para Hegel, se trata de alcanzar la libertad y el pleno reconocimiento (Anerkennug) de todos los humanos, y no tan sólo de uno o de algunos, ni tampoco sólo en los aspectos económicos y políticos.

Al contrario, Hegel piensa que la libertad y el reconocimiento que esperan a la humanidad en su devenir histórico tienen que abarcar todos los aspectos esenciales de la condición humana ¡sin excepción! Deben ser una libertad y un reconocimiento universales. Una libertad efectivamente reconocida por todos y cualquier institución. Y a la vez un reconocimiento recíproco y universal libremente asumido por todos humanos y todas sus instituciones.


Viene de:
HISTORIA FILOSÓFICA HEGELIANA Y DESTINO RACIONAL y FENOMENOLOGIA DEL ESPÍRITU I FILOSOFIA DE LA HISTORIA.

Y continua en:
HEGEL: PRIMER FILÓSOFO DEL RECONOCIMIENTO, RECONOCIMIENTO: CONTEMPORANEIDAD DESDE HEGEL, LIBERTAD Y RECONOCIMIENTO SEPRESUPONEN MUTUAMENTE, ¿HAY RECONOCIMIENTO SIN NEGATIVIDAD DIALÈCTICA?, SUSTANCIA-SUJETO Y AUTORECONONOCIMIENTO, ¿FIN DE LA HISTORIA EN HEGEL?

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