Jul 18, 2015

FENOMENOLOGIA DEL ESPÍRITU I FILOSOFIA DE LA HISTORIA


La filosofía hegeliana de la historia se vincula esencialmente con la Fenomenología del espíritu. Pues, en esta tan compleja obra, Hegel ya mostraba esa superpuesta génesis a la vez empírica y lógica que hemos visto en la dualidad filosofía de la historia e historia de la filosofía.

Ciertamente, en la Fenomenología, a tal dualidad se le suman otras complejas dialécticas. Además se superponen dos perspectivas y desarrollos: uno atormentadamente trágico y el otro fríamente racional. Uno responde a la panagonista y dramática experiencia vital de una consciencia en transformación existencial. El otro –en cambio- la reconstruye en tanto que saber extraído finalmente por esa consciencia que, así fríamente, se abre al saber especulativo racional de validez universal en su momento.

Además, en la Fenomenología del espíritu, Hegel quería –al menos durante su redacción- exponer su sistema filosófico, pero desde la comprensión de la totalidad de los fenómenos o de lo fenoménico (de aquí que hable de Fenomenología). Es decir, Hegel mostraba también la génesis fenoménico-efectiva que se había de realizar para acceder al saber absoluto y al sistema omnicomprensivo riguroso.

Esas superpuestas dialécticas incluyen también el recuerdo o reconocimiento de la trágica experiencia vivida en las distintas figuras de la conciencia. Pues a través de todas ellas, se hace posible finalmente el “saber absoluto” culminante en su época (aunque quizás no en otra época y dialéctica posterior). También por todo ello, la Fenomenología del espíritu incluía una compleja dialéctica que aunaba inseparablemente una cierta filosofía de la historia universal y una cierta historia de la filosofía.


Pues incluía inseparablemente los actos y experiencias empíricos de los agentes portadores el espíritu universal, junto con el saber especulativo resultante de tales experiencias. Como dice Hegel al final del prefacio de sus Principios de filosofía del derecho: “después que la realidad ha consumado du proceso de formación […] aparece lo ideal frente a lo real, […] Cuando la filosofía pinta con sus tonos grises ya ha envejecido una figura de la vida que sus penumbras no pueden rejuvenecer, sino sólo conocer”.

Como vemos, la Fenomenología del espíritu era ya una ”filosofía de la historia” en la medida que mostraba el desarrollo dialéctico del espíritu a través de sus fenomenizaciones. Si bien la Fenomenología es mucho más compleja y abarcante que la filosofía de la historia. Pues por ejemplo y como hemos mostrado en G. Mayos Hegel. Dialéctica entre conflicto y razón, Hegel en sus escritos y clases de filosofía de la historia minimiza la carga dramática que era omnipresente en la Fenomenología del espíritu para resaltar aspectos lógico-conceptuales más fríos

Ello encaja –creemos- con la evolución general del estilo expositivo hegeliano que tiende hacia una más abstracta y fría argumentación. Así, en el último período de Berlín predomina lo que llamamos el “panlogicismo” hegeliano. Aunque, por otra parte, creemos que Hegel nunca abandona la cruda base dialéctico-agonista de su pensamiento. Pues en definitiva opta por otra manera –de lógica más fría y conceptual- de argumentar la contrastada, vital, conflictiva, sangrante, dolorosa y panagònica historia del devenir humano real.

Por eso, creemos que Hegel no ha cambiado en el fondo de pensamiento sobre la naturaleza panganonista de los conflictos reales y las dialécticas históricas. Y ello puede demostrarse en su teorización en la época de Berlín y en los escritos de filosofía de la historia de la “astucia de la razón” o de “la reconciliación especulativa”. Cualquiera que los analice verá como el conflictivísimo agonismo dialéctico de Hegel está allí con toda su crudeza. Es decir –y Hegel así lo defiende- con toda su cruda… “Verdad”. 

Simplemente, por entonces en Berlín, le interesa resaltar menos el dramatismo vivido por los portadores del espíritu. Atiende o destaca menos sus particularidades escindidas, sus alienaciones personales, su singular lucha mortal que nunca pueden ganar pues -al final y una vez los ha usado- el espíritu universal los abandona a su suerte particular. Hegel ya no se recrea tanto en esa “su suerte particular” como en la Fenomenología, pero no la ve menos dramática ni cruel. Pensemos por ejemplo en lo que podría decir de Napoleón: el emperador y “espíritu universal a caballo” que es dos veces derrotado, dos veces recluido en sendas islas cada vez más remotas, solitario dos veces, desposeído dos veces y –quizás- finalmente envenenado. 

Pero esos aspectos cruelmente educativos que tan importantes fueron en el marco de la Fenomenología, ya no lo son en el de la filosofía de la historia. Aunque escandalizó a muchos -desde Kierkegaard a Rosenweig, desde los humanistas del siglo XIX a los existencialistas del XX-, Hegel juzga que tiene que prescindir de ello, para destacar la fría lógica racional de la historia y de “la astucia de la razón” que guía al espíritu universal. Eso es lo que más le preocupa en sus lecciones y manuscritos sobre filosofía de la historia realizados durante su etapa en la Universidad de Berlín.


Viene de:
HISTORIA FILOSÓFICA HEGELIANA Y DESTINO RACIONAL.

Y continua en:
HEGEL: HISTORIA Y SISTEMA, HEGEL: PRIMER FILÓSOFO DEL RECONOCIMIENTO, RECONOCIMIENTO: CONTEMPORANEIDAD DESDE HEGEL, LIBERTAD Y RECONOCIMIENTO SEPRESUPONEN MUTUAMENTE, ¿HAY RECONOCIMIENTO SIN NEGATIVIDAD DIALÈCTICA?, SUSTANCIA-SUJETO Y AUTORECONONOCIMIENTO, ¿FIN DE LA HISTORIA EN HEGEL?



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