Aug 31, 2013

MICRO Y MACROFILOSOFIA EN RECIFE


Olinda
Como hay buena, mala, mediocre o excelente filosofía, lo mismo sucede para la micro y macrofilosofía. La buena microfilosofía es la mejor aliada de la macrofilosofía actual que tenemos la tarea imperiosa de construir. Juntas -micro y macrofilosofía- podrán restablecer en su valor humano, histórico y epistémico clásico-griego una filosofía que hoy pasa sus peores días y se pierde en el calidoscopio cognitivo impuesto por la creciente disciplinación y ultraespecialización de los saberes.

La microfilosofía ha tomado conciencia de su identidad con la historia de la filosofía, profundiza en el vínculo dialéctico e histórico del concepto (Hegel) en el canon filosófico clásico y busca el rigor en la profundización y la fidelidad al texto“Desconstruye” (Derrida) creativamente y hasta la extenuación la metafísica que Heidegger proclamaba “destruir” (dos posibles traducciones del término alemán “Abbau”). 

Sólo la filosofía puede hoy liderar la síntesis –necesariamente holista, integrada y transversal- que piense y estructure nuestro presente escindido calidoscópicamente en la hiperespecialización de las disciplinas. Desde la escisión, la multiplicidad sin coherencia, el enfoque parcial, la dispersión de problemáticas… parece imposible encarar nuestros riegos mundiales (U. Beck). Y claudicamos incluso ante el simple planteo de los problemas globales y complejamente interrelacionados que nos amenazan.

Recife
Hoy somos incapaces de pensar adecuadamente problemas como: una geopolítica cada vez más multipolar y compleja; los peligros ecológicos y medioambientales con consecuencias mundiales y generadores de nuevos-viejos conflictos; tecnologías de enorme poder frente a las cuales la humanidad aparece desempoderada cuando no fascinada hasta el sometimiento; una crecientemente “sociedad de espectáculo” (G. Debord) que supera en mucho las ideologías (D. Bell) o las religiones (Marx) como opio popular y que impide tomar conciencia y empoderarse de los problemas…

Ante problemas tan acuciantes, complejos y con múltiples ramificaciones globales, las administraciones y el mundo académico sólo sabe responder con más hiperespecialización, con más fragmentación, con más fronteras disciplinares vigiladas celosamente, con más perspectivas parciales que no consiguen ofrecer a la crecientemente angustiada sociedad un marco general integrado.

Ahí vuelve a tener hoy la filosofía un papel decisivo a jugar. De nuevo la filosofía puede volver a reclamar para sí el papel clásico griego de episteme, pero tan solo en la medida que pueda globalizar, sintetizar, totalizar o ayudar a dar un marco conjunto a las ultraespecializadas y disciplinarmente escindidas ciencias de hoy día.

Pero para ello la filosofía actual debe recuperar su originaria y clásica (“griega” para decirlo así) vocación macrofilosófica. Naturalmente para ello le es imprescindible y de gran ayuda la buena microfilosofía que la mantiene enlazada precisamente con su origen clásico y su perenne condición “griega”.

G. Mayos, J.A. Bonaccini y R.B. Louden
Ese fue mi mensaje principal en la ponencia que pronuncié en el Congresso Internacional de Filosofia “Desafios da Filosofia no Século 21”  en la Universidade Federal de Pernambuco (Recife, Brasil) los días 25 a 27 de agosto de 2013. El congreso homenajeó a los profesores Maria de Miranda, Geraldo da Silva y, especialmente, al gran traductor e introductor de Hegel (junto con el Pe. Henrique Vazen el Brasil: Paulo de Meneses SJ (1924-2012).

Mi reivindicación de la macrofilosofía coincidió y se hermanó –creo que muy eficazmente- con la excelente y muy detallada microfilosofía del prof. Dr. Robert B. Louden (USM, USA) “Morality for Humans: Ethical Theory in Kant’s Vigilantius Lecture.” Louden muestra eficazmente como la lectura de Vigilantius –un escrito de un amigo de Kant funcionario y jurista, que yo ciertamente no conocía- obliga al gran filósofo a bajar del análisis transcendental, confrontar su ética con “la frágil naturaleza humana” y la “propensión humana al mal” e introducir –por tanto- significativos matices en sus obras.

J.L. Horta y A. Moraes.
La más apabullante macrofilosofía apareció con el prof. Dr. José Luiz Horta (UFMG) quien –ante la presencia de los grandes hegelianos concentrados en el día del aniversario de Hegel- reivindicó las raíces de la macrofilosofía en el Hegel más auténtico, panagonista y comprometido vitalmente con su tiempo. Horta lo distinguía y oponía a las lecturas -“castrantes” llegó a denunciar- con interés urbanizador, optimistamente panlogicistas, tranquilizadoramente acomodaticias e incluso domesticadoras del “siempre peligroso pensamiento hegeliano”

También acogió benevolentemente la distinción entre macro- y micro-filosofía en su magnífica lección que concluía en congreso el profesor francés Jean-Louis Vieillard-Baron que hoy lidera la escuela de Poitiers (fundada por Jacques D’Hondt) alrededor del pensamiento de Hegel y Marx. Explícitamente distinguió en su conferencia una primera parte microfilosófica destinada a explicitar como Hegel piensa el devenir (Werden) como “expresión de la contradicción” e inseparable de la negatividad, la “mediación sin reflexión”, la desaparición en su contrario y la inquietud “à corps perdu”. Imposibilita su captura por categorías como ser o nada, y de hecho por cualquier categoría, conocimiento o pensamiento que se pretenda resultado… lógico y sólido.

J.L. Vieillard-Barón y A. Moraes
Y una segunda parte, donde Vieillard-Baron mostró como su previo y brillante análisis microfilosófico tenía potentes consecuencias macrofilosóficas. Así reconstruyó la paradigmática oposición entre Heráclito y Parménides y, por tanto, todas aquellas donde el devenir no termina de ser asumido como había visto revolucionariamente Hegel. Vieillard-Baron muestra que ello incluye Heráclito y lanza certeras alusiones a otros pensadores del tiempo como Heidegger, Marcuse, Agustín, Bergson, Schelling... 

También creo que mostró una enorme capacidad para extraer consecuencias macrofilosóficas de un brillante y detallado análisis microfilosófico, el profesor Dr. y articulista (O Globo, O Estado de São Paulo…) Denis RosenfieldA partir del comentario comparativo de las dialécticas hegelianas “del amo y el esclavo” y “de la conciencia infeliz” mostró las bases existenciales humanas que vinculan dominio y liberación con religión. Rosenfield destacó que Hegel pensaba la liberación sobretodo como “autodeterminación” (Selbstbestimmung) evitando expresiones como Befreiung que parecen obviar la relación con un absoluto inmaterial.

D. Rosenfield
Así en conversación posterior, Rosenfield estuvo de acuerdo conmigo en que ello incluía –y que él quería destacarlo- la "religatio" de aquello que se acepta como absoluto (es decir: el “ligar” o “lazo” incluido en la etimología de “religión”). Aunque –pienso- ello incluye también ciertos valores e ideologías secularizadas, Rosenfield destaca que –como muestra la vivencia existencial de la religión- adviene un cierto “amo” (ahora inmaterial a diferencia del que se opone al esclavo) que constituye “desde dentro” y del que es imposible escapar (quizás tan sólo obviar si se consigue “distraerse” de esa religatio) aunque sea el abscondito y vigilante dios judaico (que claramente todavía inspira a Rosenfield).

En otro polo ideológico radicalmente opuesto se situó el profesor Dr. Pedro Novelli (UNESP) quien también extrajo brillantes y revolucionarias conclusiones macrofilosóficas y macropolíticas de un pormenorizado análisis microfilosófico de los textos hegelianos sobre la propiedad y su papel para la humanidad. Novelli concluyó que la propiedad es necesaria en los humanos, de tal manera que “todo el mundo debe poseer algo”, pero que debe ser integrada y subordinada a aspectos humanamente superiores.

J. Vázquez, A. Moraes y P. Novelli
Sobre esa valoración hegeliana, Novelli denunció la privatización creciente y la construcción actual de un mundo donde todo debe ser privatizado y poseído por alguien concreto, pues ello termina significando la expropiación forzosa de ese algo-propiedad que todo hombre necesita para ser. En las palabras de Novelli resonaban poderosas las conclusiones de la teología y la filosofía de la liberación desde un análisis del “siempre peligroso” Hegel –como insistió Horta-.

También se distanció de Rosenfield y analizando prácticamente los mismos textos con total rigor y transparencia, el actual vice-presidente de la Sociedade Hegel Brasileira, el prof. Dr. Inácio Helfer (UNISINOS). Mostró los implícitos éticos en favor de un necesario, universal y recíproco reconocimiento que hay en Hegel, incluso cuando tal eticidad parece ajena o lejana por los objetivos inmediatos de Hegel, las necesidades en ese momento de su escritura o por el papel jugado por cada texto dentro del sistema.

I. Helfer, A. Moraes y J.A. Bonaccini
Coincidimos plenamente con Helfer en que Hegel es el principal filósofo del reconocimiento de todos los tiempos, incluyendo a Axel Honneth “el más kantiano de todos los hegelianos” en aguda expresión del prof. Horta. También coincidimos Helfer, Horta y yo en que la exigencia del reconocimiento comporta inevitablemente un fundamento ético y político que no se puede soslayar ni olvidar.

Macrofilosóficos se mostraron también los tres principales participantes de la Universidade Federal de Pernambuco. El prof. Dr. Jesús Vázquez (UFPE) sintetizó ágilmente (mostrando el amplio bagaje de una vida filosófica iniciada en los jesuitas) las deudas actuales con Hegel, pasando por Husserl, Heidegger y Gadamer siguiendo sobretodo el fundamento constituyente que yace en el lenguaje.

El prof. Dr. Juan A. Bonaccini (UFPE) dibujó la amplia dialéctica que va de Kant a Hegel desmontando los tópicos habituales y apuntando a enlaces anteriores por ejemplo con el wolffismo y derivaciones hegelianas que no son kantianas en absoluto. Así desmarcó la ontología objetiva perseguida por Hegel del transcendentalismo de Kant (al que ve inevitablemente subjetivista).

También macrofilosófica fue la propuesta del prof. Dr. Alfredo Moraes (UFPE y el principal responsable del congreso). Impactó fuertemente en todos los presentes, su propuesta de una “metafísica relacional” que esté acorde con los tiempos presentes -que la exigen- y que debería partir del principio que “el hombre no sabe quién es sin relacionarse”. Considerando la metafísica de Hegel como una opción actualizable y esencial para el siglo XXI, Moraes está elaborando su metafísica relacional y apuntó brevemente algunos de los principales “mimbres” teóricos sobre los que quiere armarla.

Evidentemente en el congreso hubo muchísimo más, macro- y microfilosóficamente, pero debo dejar mi relato aquí y remitirme al eBook completo que prometen hacer con rapidez los organizadores. ¡Estén atentos, les interesará!
Recife desde Olinda


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