Gonçal Mayos PUBLICATIONS

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Feb 26, 2022

MACROFILOSOFÍA Y TURBOGLOBALIZACIÓN

 

Vivimos en sociedades muy complejas y, además, en tiempos de un cierto desconcierto. Los Nuevos Movimientos Sociales (NMS) reflejan la muy alta complejidad humana de hoy. Tienen múltiples aspectos políticos y culturales, aúnan cuestiones ideológicas con anhelos y malestares emergentes, suman preocupaciones humanístico-existencialistas con intereses e incluso egoísmos.


En el fondo los NMS son el reflejo de los muchos cambios que se están produciendo a gran velocidad tanto en lo tecnológico, en lo económico, en la vida cotidiana, en los saberes y en toda la realidad. Esas rápidas transformaciones también afectan al judiciario.

Pues bien, la macrofilosofía intenta comprender ese mundo tan complejo, evitando caer en desconciertos, en ignorancias, en indiferencias o en ingenuidades que tienen altísimos costes personales, profesionales y colectivos. Por eso nos debemos aproximar a la compleja sociedad actual de forma crítica e interdisciplinar como hace la macrofilosofía, que es una investigación capaz de dialogar con las ciencias más distintas en igualdad de condiciones

La macrofilosofía recupera la actitud grecolatina de amor al saber y de análisis de las cuestiones básicas de la humanidad pero asumiendo el sistema de saberes actuales que es mucho más complejo y escindido. Hoy se necesita una disciplina como la macrofilosofía que ayude a cuestionar con espíritu transdisciplinar, a analizar críticamente las cuestiones desde las distintas perspectivas relevantes, a sintetizarlas eficazmente y a transmitirlas a la ciudadanía de forma clara, pero con la suficiente complejidad y explicando porqué hay que pensarlas así. Tanto los Nuevos Movimientos Sociales como la nueva justicia necesitan de este tipo de aproximación.

Por ejemplo, hay que distinguir a los 'Nuevos Movimientos Sociales' de los existentes hace solo unas décadas. Tal como los entendemos hoy, los movimientos y los partidos políticos nacieron en el siglo XIX y en relación con los grandes conflictos sociales entorno a la redistribución de la riqueza y de los impuestos. Nacen bajo la lucha entre los que piensan que la libertad individual e incluso el progreso exigen que la riqueza se quede lo más cerca posible de donde el mercado la ha dejado, en contra de los que piensan que las diferencias económicas deben eliminarse o bien reducirse suficientemente para garantizar el bienestar de todos. 

Antes de la modernidad, quizás porque las condiciones de vida eran muy duras, había unos incipientes movimientos sociales que se estructuraban básicamente por la dualidad nosotros-ellos. Carl Schmitt la teorizó como base de la soberanía que -precisamente- consistiría en definir no solo al nosotros y a los enemigos, sino también a quienes pueden considerarse como amigos o aliados.

Ahora bien, a partir de los años 1960, emergen los 'Nuevos Movimientos Sociales' que parten de malestares, retos, politizaciones y anhelos hasta entonces desatendidos. Y pasan a definir un nuevo eje político-ideológico que se superpone a los dos mencionados y que viene delimitado por el mayor o menor reconocimiento de esas preocupaciones. 

Así el feminismo o los movimientos gay buscan la igualdad de trato, pero reconociendo las diferencias de género y las distintas maneras de ser. A lo mismo aspiran los pueblos originarios, las poblaciones racializadas, las distintas culturas y lenguas. Además, actualmente se ha extendido el reconocimiento y respeto de los intereses que, marcando el futuro humano común, solían palidecer ante los intereses individuales más directos.

Así incluyen cuestiones como las necesidades ecológicas, de controlar actual cambio climático que se ha vuelto muy peligroso para todos, de aprender a vivir de formas que eviten el agotamiento de los recursos, que protejan los derechos de las generaciones futuras e incluso de los animales no humanos, etc. Evidentemente son aspiraciones que a veces desorientan porque amplían rompedoramente la noción tradicional de justicia


Se nos dirá que los Nuevos Movimientos Sociales tienen una notable dificultad para institucionalizarse, para ser una voz política eficaz e incluso para no deshacerse con el paso del tiempo. Esas dificultades son ciertas, pero creo que los tres ejes ideológicos mencionados se superponen y se mantendrán en el futuro. Por tanto, los Nuevos Movimientos Sociales han venido para quedarse y cada vez más superan sus iniciales dificultades para institucionalizarse y consiguen entrar en los marcos políticos tradicionales, si bien aportando significativas reformas, que a veces tienen perspectivas de poder constituyente

Pienso que los Nuevos Movimientos Sociales y los partidos nacidos de ellos aumentarán su influencia si son capaces de impulsar reformas socio-políticas significativas y no terminan capturados dentro de dinámicas de mero reparto del poder o cayendo en la corrupción.

La macrofilosofía analiza los NMS y los desconcertantes conflictos de las sociedades superando la excesiva hiperespecialización para sintetizar el conocimiento esencial, interdisciplinar e integrado que nos permite hacernos cargo de la complejidad de nuestro mundo, en tanto que ciudadanos o incluso en tanto que profesionales muy exigidos por la sociedad como es el caso del judiciario (y no tan solo en el Brasil sino en todo el mundo).

En cierta medida los Nuevos Movimientos Sociales son inseparables de las nuevas tecnologías de la comunicación de masas que primero eran audiovisuales analógicas y ahora digitales. Son dos realidades que se han desarrollado juntas. Hoy no podemos entender los Nuevos Movimientos sin las redes sociales y la globosfera de Internet, pero sin ellas tampoco podemos entender al judiciario que está emergiendo necesariamente.

Por ejemplo, en pocas décadas se ha superado la organización tradicional basada en el papel y en la circulación física de documentos con múltiples copias que debían ser archivados manualmente. Hemos entrado en el mundo digital donde la inmensa información que generamos continuamente se archiva automáticamente ‘en la nube o cloud’), pero podemos acceder a ella con gran eficacia y velocidad si usamos los nuevos aplicativos informáticos o la inteligencia artificial. Ello ha transformado radicalmente el trabajo, las relaciones laborales y el conjunto de la sociedad.

En otro orden de cosas, hoy tanto profesional como existencial y socialmente, llevamos una sorprendente e inquietante doble vida. Por una parte, mantenemos contactos personales, cara a cara, con familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc. Eso continúa siendo bastante parecido a la vida de nuestros padres.

Pero por otra parte ha aparecido (y casi desde la nada) otra vida paralela, muy diferente a la de nuestros ancestros y que todavía nos cuesta manejar y controlar su funcionamiento preciso. Es una vida virtual, online, telemática… donde no solo recibimos información continuamente de periódicos, revistas, televisiones, radios y en general los massmedia centralizados, sino que también nosotros producimos y emitimos continuamente informaciones descentralizadas.

No me refiero tan solo a los artículos que podamos publicar si no a la enorme cantidad de informaciones, likes, comentarios o las muchas interacciones constantes que llevamos a cabo simplemente por usar los servicios digitales. Son los rastros de nuestro deambular por los distintos dispositivos informáticos y redes sociales digitales, que van creciendo enormemente -por ejemplo, con la llamada ‘internet de las cosas’- donde se generan informaciones que no controlamos, ni sabemos cómo, cuándo y por qué se distribuyen y que, a veces, pueden ser muy inconvenientes o incluso peligrosas.

Si en la vida personal tradicional estamos acostumbrados a controlar nuestra privaticidad distinguiéndola perfectamente de la vida pública. En la nueva vida digital y meramente virtual no sabemos ni podemos controlar tan bien la diferencia entre lo que permanece íntimo y lo público. Aparecen fenómenos de ‘extimidad’ (neologismo que mezcla las palabras ‘intimidad’ y ‘exterioridad’), en los cuales cruzamos inadvertidamente de lo privado a una publicidad de largo alcance y muy expuesta. 

Esas dos vidas paralelas que he enfatizado se entrecruzan continuamente y provocan problemas totalmente inesperados. Todos conocemos muchos casos y por tanto pondré unos ejemplos sencillos.

Pensemos en la adolescente (podría ser nuestra hija) que envía ‘privadamente’ una foto suya pícara a su enamorado y no sabe que, en Internet, un pequeño descuido propio o del receptor puede convertir esos pequeños errores en algo público, viral, de gran impacto y muy difícil de reconducir y de retirar de la circulación.

Pero también, a la inversa, actualmente ha aparecido una maraña casi indescifrable de cuentas corrientes en criptomonedas virtuales cuyas transacciones son casi indetectables o en empresas opacas filiales de otras empresas en paraísos fiscales, etc. Ello permite realizar -desde un ordenador- transacciones delictivas de muy difícil investigación e imputación legal.

Ello hace que los servidores públicos del judiciario se enfrenten diariamente con complejos problemas, crímenes, delitos o conflictos que están evolucionando rápidamente y casi no sabemos cómo tratar.

En el primer caso, hemos visto como algo íntimo, personal y que afecta nuestros más importantes lazos familiares y sentimentales puede quedar profundamente comprometido al difundirse más allá del círculo íntimo. Incluso convirtiéndose en objeto de diversión, entretenimiento, transacción, escarnio, mobbing… para personas a las que, sin querer ni incluso sin conocerlas, les hemos dado el poder de inmiscuirse en nuestra vida privada -ahora hecha espectáculo-. 

En el segundo caso, algo hasta ahora relativamente determinable como quien es el propietario último de una empresa o quien se ha lucrado con una determinada corrupción, se convierte en casi imposible. Pues las huellas y registros de las acciones ‘pierden’ su trazabilidad ‘real’ en una selva digital creada ad hoc. Además, se sale fácilmente de las fronteras nacionales y del alcance de su sistema jurídico-penal, entrando en un limbo casi sin ley, autoridad, justicia ni control.


Juiz Artur César de Souza: Qual seria a importância da macrofilosofia para a formação do juiz contemporâneo?

En tiempos difíciles, inciertos, inquietantes y desconcertantes como los actuales, el judiciacio entero y, especialmente, los jueces son exigidos e importantes. Pues la ciudadanía percibe la lentitud del legislativo para generar leyes eficaces a los nuevos problemas. También percibe la lejanía del ejecutivo y del legislativo, los cuales difícilmente tomarán interés por su problema o conflicto concreto. Por eso no le queda sino recurrir al judiciario y al juez buscando justicia y respuestas concretas.

Siempre digo que en muchos sentidos el judiciario se convierte en la primera y la última respuesta a los conflictos del ciudadano de a pie. Ello es un enorme reto y responsabilidad para todo el judiciario, pues cuando la política anda desconcertada, es más importante que nunca que los jueces no caigan también en el desconcierto. Pues ¿a quién recorrería entonces la población afligida?

Por eso es importante que los jueces tengan una buena formación ética y humanista, que entiendan los grandes y eternos problemas de la condición humana. Ahora bien, en un presente en cambio acelerado, también deben disponer de una buena aproximación a las novedades y conflictos emergentes. Aquí debería intervenir la macrofilosofía aportando una perspectiva global que sintetice los eternos retos humanos con la percepción de las novedades que hoy lo complican todo.

Solo partiendo de la comprensión holista de lo humano eterno y de las rupturas y posibilidades del presente que ofrece la macrofilosofía, el juez puede aplicar la ley y la justicia en medio del desconcierto de gran parte de la sociedad. Así la macrofilosofía puede ayudar a todo el judiciario a minimizar la injusticia, evitar que crezca la discordia ciudadana, pacificar la sociedad y tranquilizar a la población. Se trata de que reitere aquella famosa y reconfortante frase ‘¡todavía hay jueces en Berlín!’, y que podamos cambiar la ciudad alemana por cualquier otra de Brasil.

 

Juiz Artur César de Souza:     O que o Senhor entende por turboglobalización e quais são os seus reflexos na sociedade moderna?

La humanidad ha estado siempre más o menos globalizada, si bien los cambios eran tan lentos que casi no se percibían. Hoy sabemos que incluso América o el Cabo de Buena Esperanza no estaban tan absolutamente aislados antes de Colón o Vasco da Gama. Hoy sabemos que la América prehistórica fue poblada por al menos dos oleadas humanas llegadas a través del helado Estrecho de Bering.

Ahora bien, es cierto que con la modernidad, la colonización y la formación de un sistema mundo comunicado cada vez más rápida e intensamente, todo se acelera. Por eso aquella lenta mundialización va convirtiéndose en turboglobalización, cambio acelerado, con rápidos flujos internacionales que cruzan el Atlántico y el Pacífico muchísimas veces al día. Con Internet el mundo se ha hecho más pequeño y compacto, donde todos interactuamos con todos como si estuviéramos unos al lado de los otros. Así sucede por ejemplo en esta entrevista interoceánica en tiempo real.

Pero no todo es tan maravilloso, pues la turboblobalización y la aceleración de la historia que han aunado a los tres ejes político-ideológicos mencionados también destruyó a las comunidades tradicionales; luego debilitó a las clases, los partidos y los sindicatos modernos; y en las últimas décadas hace emerger nuevos sujetos y movimientos que todavía no se han consolidado plenamente. 

Esa globalización hiperacelerada o turbo afecta a todos los países. La política nacional está decisivamente condicionada por la economía internacional, por los flujos financieros, tecnológicos y comerciales, por una naciente gobernanza mundial que tampoco parece capaz de resolver los problemas. Digamos que la política nacional se ha debilitado decisivamente, pero sin que emerja una verdadera gobernanza mundial capaz de compensar ese debilitamiento. 

Además, la suma de revoluciones tecnológicas (ahora la robótica y la inteligencia artificial) ofrecen un saldo negativo en el número total de trabajos disponibles, con lo cual muchos expertos predicen un paro estructural y permanente a nivel mundial. 

Si le añadimos el cambio climático y la reducción de los recursos, tenemos necesidad acuciante de ideas, propuestas y acuerdos mundiales que permitan encarar el futuro con cierta esperanza y con liderazgos claros. También los sistemas judiciales y los judiciarios están afectados por la turboglobalización, no solo conociéndose más o interactuando más profundamente, sino avanzando en la integración multinivel en la línea de la Corte Suprema Iberoamericana (que el juez conoce perfectamente) o el Tribunal de Justicia Europeo

Esperemos que tenga razón el poeta Hölderlin cuando decía que 'cerca de donde hay el peligro, nace lo que salva'. Pues la humanidad actual debe aprender de los estoicos a 'hacer de la necesidad, virtud' y las generaciones hoy existentes deben pensar y velar por las futuras y el destino de la Tierra como la única nave estelar de que disponemos. 

* * *

O décimo primeiro episódio da terceira temporada dos podcasts da Escola da Magistratura do Tribunal Regional Federal da 4ª Região (Emagis/TRF4) traz uma entrevista sobre Macrofilosofia e a Turboglobalização com Gonçal Mayos, filósofo, ensaísta e professor titular da Faculdade de Filosofia da Universidade de Barcelona.

Abordando estudos e reflexões sobre os grandes movimentos sociais modernos, sua influência contemporânea e na pós-modernidade, Gonçal propõe uma análise global e interdisciplinar dos processos de longo prazo levados adiante pelos movimentos sociais dos anos 60 do Século XX até a segunda década do Século XXI.

Gonçal Mayos tem experiência na área de Filosofia, com ênfase em Filosofia Moderna e Contemporânea. Coordena o Grupo internacional de Pesquisa em Cultura, História e Estado, fruto de cooperação acadêmica entre a Universitat de Barcelona e a Universidade Federal de Minas Gerais. Desenvolve, atualmente, o conceito de Macrofilosofia.

O entrevistador é o juiz Artur César de Souza, que atua na 7ª Vara Cível Federal em Londrina (PR). Doutor em Direito das Relações Sociais pela Universidade Federal do Paraná (UFPR) e doutorando em Filosofia pela Universidade de Barcelona. Possui mestrado em Direito Negocial pela Universidade Estadual de Londrina. Tem experiência na área de Direito Civil, Processo Civil, Processo Penal, Filosofia e Deontologia.

O Emagis Podcast está disponível na página www.trf4.jus.br/emagispodcast, podendo ser encontrado também nas plataformas SpotifyGoogle PodcastsApple Podcasts e Youtube. Tambem o post: INJUSTIÇA, HIPERSOCIABILIDADE E PHILIA
Pós-doutor pelas seguintes Universidades: Università Statale di Milano - Itália (2007); Universidad de Valência - Espanha (2008); Universidade Federal de Santa Catarina (UFSC) 2008. Faculdade de Direito da Universidade de Lisboa - Portugal (2013). Doutor em Direito das Relações Sociais pela Universidade Federal do Paraná - UFPR (2005) Doutorando em Filosofia pela Universidade de Barcelona - UB. Pesquisador da CAPES Possui mestrado em Direito Negocial pela Universidade Estadual de Londrina (2001). Professor do Curso de Mestrado e Doutorado da Universidade de Marília - UNIMAR Professor em Direito Processual Civil pela UNIFIL Juiz Formador da Escola da Magistratura Federal do Tribunal Regional Federal da 4ª Região - EMAGIS Juiz Formador da ENFAM no Curso de Ética e Deontologia Atualmente é juiz federal - JUSTIÇA FEDERAL DA SEÇÃO JUDICIÁRIA DO PARANÁ - atuando na 7ª Vara Cível Federal em Londrina - Pr. Tem experiência na área de Direito Civil, Processo Civil, Processo Penal, Filosofia e Deontologia. Especializou-se no tema da influência da mídia na decisão do juiz, tendo sua obra publicada pela Editora Revista dos Tribunais concorrido ao Prêmio Jabuti. Autor do Livro A PARCIALIDADE POSITIVA DO JUIZ - uma visão ética e deontológica Membro do Instituto Brasileiro de Direito Processual - IBDP Membro Efetivo do Instituto Paranense de Direito Processual - IPDP.
 
Artur Cesar de Souza

 

 

  • Macrofilosofia e Turboglobalização;
     
  • A Macrofilosofia e os movimentos sociais contemporâneos e globais;
     
  • A Macrofilosofia, a interdisciplinaridade e a hiperespecialização dos saberes;
     
  • Movimentos políticos “clássicos” (do início do Séc. XIX), e novos movimentos sociais (dos anos 60 do Séc. XX ao Séc. XXI);
     
  • Turboglobalização, novas tecnologias digitais e novas relações sociais e de trabalho;
     
  • Internet das coisas, redes sociais digitais e privacidade;
     
  • A circulação de informações privadas permanente e incontrolável (o “viral” e o fim da intimidade);
     
  • Impactos do dinamismo digital nas decisões judiciais.


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