6. La escritura es un ejercicio de seducción. El escritor quiere seducir a los lectores y el texto es su arma. Pero, como se queja Platón, es un tipo de seducción potencialmente "abierta" que no queda limitada a ningún receptor concreto. Por tanto puede asumirse que no se seducirá a todo el mundo a la vez o a alguien concreto, pero no hay excusa si se fracasa sistemática y generalizadamente en la seducción. Un escritor sin lectores, no es ningún verdadero escritor. Tampoco hay ningún doctor que no consiguiera ¡aunque solo fuera una vez en la vida! seducir académicamente.















