La globalización actual ya no es
la de la industrialización y el imperialismo occidental.
Es una globalización más multipolar, donde China se ha convertido en la segunda
economía del mundo, camina para convertirse en la primera y está haciendo valer
su nuevo rol a todos niveles.
Por otro lado la India, Brasil, la nueva Rusia y otros grandes países se esfuerzan para convertirse en poderosas potencias mundiales. Por su parte y ahora mismo, Occidente está sufriendo más que ninguna otra zona la importante crisis iniciada en el 2008, que amenaza hacer retroceder la fuerza y bienestar logrado en los últimos siglos por los Estados Unidos y, sobre todo, Europa. Ésta –concretamente- intenta apaciguar su evidente retroceso en influencia mundial con la lenta y difícil construcción de su unidad económica y política. Del éxito que tenga, parece depender el mantenimiento o no de su lugar actual en la globalización.
Por otro lado la India, Brasil, la nueva Rusia y otros grandes países se esfuerzan para convertirse en poderosas potencias mundiales. Por su parte y ahora mismo, Occidente está sufriendo más que ninguna otra zona la importante crisis iniciada en el 2008, que amenaza hacer retroceder la fuerza y bienestar logrado en los últimos siglos por los Estados Unidos y, sobre todo, Europa. Ésta –concretamente- intenta apaciguar su evidente retroceso en influencia mundial con la lenta y difícil construcción de su unidad económica y política. Del éxito que tenga, parece depender el mantenimiento o no de su lugar actual en la globalización.
Estamos también en una
“turboglobalización monádica”, postindustrial, postmoderna, basada en las más
avanzadas tecnologías de la comunicación y la información, y en la sociedad del
conocimiento. Es la globalización de la “sociedad red” en “la era de la
información” que describe Manuel Castells (2000). Ahora, como nunca antes, la
globalización se ha convertido en un fenómeno evidente para la gente. Todo el
mundo se ha hecho consciente de la dependencia planetaria, de todos respecto de
todos, incluyendo muchos peligros o riesgos globales. Como teoriza el sociólogo
alemán Ulrich Beck (1994 y Beck, Giddens y Lash, 2008) formamos parte de una
sociedad del riesgo global y estamos tomando conciencia de ello reflexivamente.



