En los años 1960 i 1970, la secularización en las sociedades modernas avanzadas parecía haber llegado a un
punto de no retorno. Por eso, cuando entonces se analizaban conflictos con
clara raíz religiosa (como el palestino-israelí o el poder político de la
religión católica en la Polonia bajo la órbita soviética) se solía infravalorar
esa raíz en favor de destacar otras causas (sin duda también muy importantes).
Por eso incluso en plena caída de la URSS pasó relativamente desapercibido el
premonitorio libro sobre la “venganza de Dios” de Gilles Kepel.
Mayor
impacto tuvo en 1993 el artículo con título aún interrogante “The Clash of
Civilizations?” de Samuel P. Huntington, que fue profundizado en el largo y
erudito libro tres años posterior. Por eso escandalizó, sorprendió y fue
interpretado como un rasgo personal algo
anticuado la relevancia que Huntington volvía a otorgar a las religiones en
tanto que elemento capital de las civilizaciones.

