La democracia actual tiene problemas políticos… pero también culturales (en el sentido amplio del término). La especie humana es una especie política y cultural, no por azar, sino por su misma condición biológica y social.Hemos visto como para explicar la naturaleza humana, E.O. Wilson ha necesitado añadir a la egoísta evolución darwiniana, otra más “altruista y eusocial”. También hemos visto que al tradicional eje ideológico-político de la redistribución económica se le añade necesariamente el eje del reconocimiento.
Tanto lo eusocial como el reconocimiento exigen que la política "parta de y respete a" la igualdad y -a la vez- la diferencia de los grandes agentes y sujetos sociales, es decir los ciudadanos en sus circunstancias (Ortega y Gasset) y su ser socio-cultural. Pues sólo así se superará la paternalista e insuficiente "tolerancia" ilustrada para profundizar en el respeto y el reconocimiento plenos.
