La conquista y colonización americana por parte de los europeos (ya sean
ibéricos, anglosajones...) fue tradicionalmente mitificada y glorificada; si
bien desde hace unas décadas se la muestra en su rostro más auténtico de
violencia, dominio, exclusión y exterminio. Ahora no queremos entrar en estas
cuestiones, muy conocidas ya, sino que queremos destacar la vinculación que
mantienen con el fenómeno de la globalización. En un análisis magistral Jared Diamond puso de manifiesto como la llamada “conquista” americana era consecuencia (hoy fácilmente previsible) de la puesta en contacto de los dos más grandes sistemas en que se dividía la Tierra a finales del siglo XV: el americano y el euro-afro-asiático, el nuevo-mundo y el viejo-mundo. Ya entonces la práctica totalidad de las grandes civilizaciones euroasiáticas estaban inscritas en una eficaz red, a través de la cual se transmitían los grandes descubrimientos tecnológicos[1], especies vegetales y ganaderas, noticias e ideas de todo tipo, mercancías de gran valor... pero también enfermedades, con las subsiguientes defensas inmunitarias generadas por los supervivientes.
