Hoy la turboglobalización y los fenómenos-inter han
dejado de ser meros “ideales” o realidades emergentes de poco alcance.
Indiscutiblemente se han convertido en poderosas fuerzas de cambio, de
“destrucción creativa” (Schumpeter, 1966) o de "compulsión
impersonal" (Hayek, 2008) que se caracterizan por ser de imposible control
por parte de la humanidad. Ello angustia y moviliza gran parte de la población,
provocando muy significativos cambios en la legitimidad y acciones políticas muy
improbables hasta hace poco.
La metáfora que –a nuestro juicio- mejor ejemplifica
la situación actual es que la humanidad está cabalgando en el lomo del tigre
enfurecido que constituyen la turboglobalización y quizás también los
fenómenos-inter. La humanidad (o una parte importante de ella) siente la
necesidad de bajarse del “tigre” y abandonar su enloquecida huida no se sabe
hacia donde. Pero también teme que el tigre la devorará tan pronto como baje de
su lomo. Podemos decir por tanto que una parte significativa de la humanidad se
siente ¡a la vez! atraída y repelida por ese “tigre” en su feroz huida.





