Las élites turboglobalizadas
se han convertido hoy en una clase extractiva mundial que está consiguiendo
apropiarse muchos de los beneficios de los fenómenos-inter, y casi sin “pagar”
ninguna contrapartida. Esas élites extractivas globales surfean eficazmente en
la ola de la turboglobalización y de las posibilidades ofrecidas por las nuevas
tecnologías.
Con su superior conocimiento de los nuevos
mecanismos globales y fenómenos-inter, pero también gracias a los intersticios
y debilidades de la turboglobalización, se benefician enormemente de la
situación internacional. Casi siempre, consiguen anticiparse a los esfuerzos
para controlarlas de los legisladores, sistemas jurídicos, judiciarios y
políticos de los distintos Estados nacionales.