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| Ilustración del Robinson Crusoe |
En la actualidad, paz y
sostenibilidad ecológica están sin duda profundamente unidas. El agotamiento de muchos recursos minerales, energéticos y
ecológicos hacen cada vez más plausibles las guerras por su control. Pues el crecimiento
demográfico y –por supuesto- la avidez insaciable de hombres, empresas y
Estados impulsan la apropiación de recursos tan básicos y modernamente tan menospreciados como el agua. Así lo destaca el importante informe del Atlantic Council presentado el 2012 al presidente Obama.
Por una
dialéctica perversa, precisamente en la misma medida que destruimos y agotamos
nuestro entorno ecológico, éste va revalorizándose y convirtiéndose en causa de
más guerras y violencias. Es lamentable que, en lugar de dedicar esfuerzos para hacer sostenible nuestra “pisada ecológica” en la Tierra y así
garantizar que nuestros descendientes mantendrán posibilidades similares, despilfarremos y luchemos para acaparar violentamente los recursos que nuestros hijos necesitarán para sobrevivir.
