¿Por qué hablar
de turboglobalización? ¿Se superponen empoderamientos positivos a lamentables desempoderamientos
de la ciudadanía? ¿La turboglobalización actual empodera o más bien desempodera
a las clases populares? ¿Qué hacer frente a la actual debilidad y
desempoderamiento de la política frente a los mercados y la economía? ¿Qué
hacer ante tales conflictos y retos?
La característica
más decisiva de la actual globalización es una aceleración tremenda de los
flujos financieros, económicos y tecnológicos. Ahora bien hay que reconocer que
es una turboglobalización fragmentaria y parcial, pues los flujos que afectan
al saber, la cultura, las persones o los derechos, quizás son más rápidos que
nunca antes, pero están muy lejos de velocidad de los flujos financieros y productivos.
Precisamente por
esa globalización no uniformemente acelerada, se producen a la vez procesos ciudadanos
de empoderamiento y desempoderamiento. Las actuales tendencias al desmontaje
del Estado del bienestar e incluso a la laminación del Estado social de derecho
son claros ejemplos de desempoderamiento popular. Pues el conjunto de la
ciudadanía y especialmente las clases más desfavorecidas ven limitadas
aceleradamente cada vez más sus capacidades, potencialidades y agencias, a
pesar que las habían ido conquistando muy dificultosa y lentamente a lo largo
de décadas.
