El viejo Karl Marx no sirve o fundamenta tan solo a los movimientos políticos clásicos, como especialmente los “marxistas” que se edificaron bajo su advocación aunque no siempre con plena fidelidad. También sirve y potencia muy fructíferamente a los nuevos movimientos sociales (NMS), que están sustituyendo aceleradamente los anteriores en la hegemonía política actual.
Por supuesto, Marx es un pensador que se propone una redistribución más justa de la riqueza social, pero también anticipa y comprende las necesidades humanas de reconocimiento social y autoreconocimiento personal. Denuncia y quiere revertir las alienaciones, al tiempo que defiende la libertad personal en la construcción de la política y lo común. Que algunos de sus seguidores (sin duda, no todos) hayan generado “gulags” y totalitarismos “reales” en su nombre, no niega esas otras potencialidades claramente emancipatorias y de plena actualidad hoy.
Por supuesto, Marx es un pensador que se propone una redistribución más justa de la riqueza social, pero también anticipa y comprende las necesidades humanas de reconocimiento social y autoreconocimiento personal. Denuncia y quiere revertir las alienaciones, al tiempo que defiende la libertad personal en la construcción de la política y lo común. Que algunos de sus seguidores (sin duda, no todos) hayan generado “gulags” y totalitarismos “reales” en su nombre, no niega esas otras potencialidades claramente emancipatorias y de plena actualidad hoy.
