La percepción “macro” y globalmente terráquea que hoy es tan evidente para todo el mundo que se conecta a la www (“World Wide Web” o red global mundial), fue prácticamente imposible hasta el final de la época de los grandes descubrimientos geográficos y, sobre todo, hasta la aparición de los trenes y barcos a vapor. Por ello hay que destacar la fabulación y el reto que planteaba Julio Verne con su novela La vuelta en el mundo en ochenta días ¡en una fecha tan tardía como es 1873![1]
La hoy relativamente banal vuelta al mundo que hacen ajetreadamente miles de turistas (además normalmente en un par de semanas) ¡parecía mítica e imposible en la corta duración de 80 días incluso en el cuarto tercio del siglo XIX!
